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Diario Extra

Defensa de play off (Nàstic 1-0 Alcoyano)

mayo 2, 2021


Hay días en los que solo vale ganar. El fin no es otro y el cómo importa, pero no tanto. Ayer fue uno de esos. Una final en la que había que dominar cada pequeño detalle y cambiar el virtuosismo por el pragmatismo en muchas fases. Ya ha habido muchos días en el Nou Estadi en los que se ha brillado a nivel ofensivo con goleadas como las que endosaron a Barça B, Andorra u Hospitalet. Lo de ayer no iba de eso, iba de salir con los tres puntos en el zurrón. Y vaya si se hizo. 

Se ganó al Alcoyano en un partido de manual en el que el conjunto grana se adelantó aprovechando su buena media hora inicial. Salió decidido a adelantarse en el marcador y cuando lo logró supo gestionar la ventaja en un ejercicio de resistencia en el que Marc Trilles firmó la matrícula de honor. Una victoria que le deja a solo un punto de los play off tras el triunfo del Andorra al Villarreal B (3-1).

Lo cierto es que es impresionante la facilidad que tiene el Nàstic para empequeñecer a los rivales. Los deja en tierra de nadie. Mastica sus virtudes con sorna porque siempre impone su ley. Ese ha sido su gran punto fuerte esta temporada. El conjunto grana no se ha caracterizado por nada en concreto, pero ha sido capaz de dominar todos los registros en función del rival y el contexto. El Alcoyano llegó al Nou Estadi con la intención de ser sólido defensivamente y plantear un choque de intensidad y disputa. Los de Toni Seligrat aceptaron el envite y le superaron porque fueron un equipo más físico y más letal en las dos áreas. Un triunfo de manual y probablemente una de las actuaciones que más han satisfecho al técnico grana. 

El gol del Nàstic llegó como premio a una buena media hora en la que los tarraconenses habían tenido más hambre que su rival. En ataque habían generado un par de sustos. Oliva y Bonilla habían olido el gol. El de Riudecanyes se encontró con el lateral de la red y el soriano con una sublime para de José Juan, el héroe copero. 
Finalmente la lata se abrió y lo hizo el jugador que más lo necesitaba. El gol nació en una jugada ofensiva que Brugui ha hecho suya con el paso de los partidos. El gerundense se ha convertido en un especialista del espacio. Encuentra grietas donde no las hay. Con sus desmarques repletos de fe y timing es capaz de estirar al equipo rival. Lo tortura pensando en lo que puede ser y a veces acaba siendo. 

Corría la media hora de encuentro cuando el gerundense lanzó un movimiento al espacio que dejó en jaque a la defensa del Alcoyano. Bonilla tuvo el tiempo suficiente como para interpretarlo y ejecutarlo. El ‘10’ llevó la jugada al costado derecho en el que amenazó con su uno contra uno. Prefirió echarle cloroformo a la jugada porque era consciente de que el búfalo Pol Domingo llegaba por detrás.

El lateral derecho apareció y colocó un centro con comba al segundo palo. El balón llegó a la zona del creyente de los imposibles. Fran Carbia ganó el salto en el segundo palo y puso el cuero en la boca del lobo. Allí andaba Gerard Oliva que no perdonó. Fin a una sequía goleadora que le tenía desde la novena jornada sin ver puerta. El Nou Estadi estalló. Era el 1-0. Era el sello a una primera media hora en la que el Nàstic había sido superior haciendo lo que mejor sabe hacer, generando ocasiones y sin que el rival le generara.  

El gol fue todo lo que necesitaba el Nàstic para sumergir el partido en un terreno de intrascendencia absoluta. No había que asumir riesgos en fase ofensiva y había que defender en bloque bajo con el 4-1-4-1 que suele manejar el equipo grana cuando defiende. Sencillamente lo bordó en un partido que a nivel defensivo es una obra maestra. Solo hizo temer el marcador porque las sensaciones invitaban a pensar que ni jugando dos partidos José Aurelio Suárez iba a tener que recoger el cuero de dentro del arco. Temió por la ventaja mínima, pero por nada más. Porque el rival apenas pudo generar. Se limitó a buscar el juego directo con sus dos puntas. Fue una mala noche para ellos. Ahí emergió la figura de Marc Trilles que completó una actuación estelar. Lo ganó todo, absolutamente todo. Fue insultante su superioridad en el cuerpeo y el juego aéreo. Destrozó a Jona que salió en la segunda mitad y hubiese preferido no hacerlo si hubiese sabido lo que se le venía encima.

La estela del ilerdense todavía brilló más cuando en el minuto 80 sacó un disparo que ya se colaba en la portería en el que hubiese sido el único disparo entre los tres palos del Alcoyano. Trilles estuvo respaldado por Jesús Rueda y Fran Miranda, dos escuderos que también brillaron en un partido de alto voltaje y juego aéreo. 

De la agonía se encargó Joan Oriol que supo perder tiempo y juguetear con el balón y desquiciar a un Alcoyano que acabó cediendo a la realidad. Este Nàstic sabe jugar finales. Quedan tres. El play off en las manos.



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